• Expertos destacan el valor de ambientes poco conocidos que
sostienen ciclos ecológicos esenciales.
• Alertan que la falta de reconocimiento
público dificulta su conservación.
Estados Unidos / Latinoamérica —
Investigaciones recientes revelaron la importancia de ecosistemas discretos y
poco estudiados que funcionan como verdaderos “tesoros invisibles” para la
biodiversidad. El hallazgo permite explicar qué ambientes se analizan, quiénes
los estudian, cuándo fueron evaluados, dónde se localizan y por qué su
preservación es crucial en un contexto de crisis climática.
Los especialistas han identificado humedales,
bosques miniatura y microhábitats que operan como refugios para especies en
riesgo. Aunque no figuran en mapas turísticos o programas de conservación
tradicionales, cumplen funciones ecológicas esenciales como filtración de agua,
polinización y regeneración de suelos.
Uno de los problemas señalados es que estos
ecosistemas suelen desaparecer sin registro debido al crecimiento urbano y
actividades agrícolas. La falta de información pública dificulta que gobiernos
o comunidades reconozcan su valor y los protejan adecuadamente.
Científicos insisten en que preservar estos
espacios invisibles es indispensable para evitar desequilibrios ecológicos
mayores. Piden fortalecer programas de monitoreo y políticas que integren estos
hábitats en agendas ambientales oficiales.