• Líderes
mundiales analizan mecanismos para enfrentar desigualdad y crisis energéticas.
• México destaca entre países que exigen un sistema financiero más
inclusivo.
Davos, Suiza — En el Foro Económico Mundial se discutió qué cambios enfrenta la economía global, quiénes lideran las nuevas propuestas, cuándo surgieron los consensos, dónde se visibilizan las mayores brechas y por qué la cooperación internacional será clave en 2026.
Durante
las mesas de trabajo, se enfatizó que la fragmentación entre bloques económicos
está frenando la innovación y el crecimiento, por lo que se prevé que los
países deban adoptar acuerdos más flexibles para evitar una desaceleración
prolongada. Representantes latinoamericanos insistieron en que la arquitectura financiera
actual continúa favoreciendo a potencias tradicionales.
México
figuró entre las voces que señalaron la urgencia de modernizar los modelos de
inversión sostenible, destacando que mercados emergentes pueden ser motores de
crecimiento si reciben apoyo estructurado. Los panelistas coincidieron en que
el futuro económico dependerá de cerrar brechas tecnológicas y mejorar la
resiliencia energética.
Analistas
concluyen que 2026 será un año determinante para redefinir la gobernanza
económica global. La atención se centrará en si las palabras expresadas en
Davos se traducen en acciones reales o permanecen como discursos diplomáticos.