• La
apertura económica y el bajo nivel de demanda presionan a sectores productivos.
• Líderes empresariales ven la reforma laboral como vía para recuperar
competitividad.
Empresarios
de diversos países latinoamericanos evalúan estrategias para enfrentar la
disminución del consumo interno —qué medidas consideran, quiénes participan,
cuándo se proyectan cambios, dónde se sienten más los efectos y por qué la
reforma laboral se vuelve central— según reportes económicos recientes. La
incertidumbre domina a varios sectores que buscan frenar pérdidas.
El
retroceso en ventas y el aumento de costos operativos han limitado la capacidad
de inversión. En este contexto, representantes empresariales plantean que una
reforma laboral podría flexibilizar procesos, mejorar productividad y promover
la formalidad.
Economistas
advierten, sin embargo, que los ajustes deben equilibrar competitividad con
protección a los trabajadores. Países que adoptaron reformas aceleradas en el
pasado registraron tensiones sociales, especialmente en industrias de baja remuneración.
Pese al
panorama retador, cámaras empresariales confían en que la modernización del
mercado laboral, acompañada de estímulos fiscales y políticas de innovación,
permita un repunte gradual durante 2026.