• Golpes
de Estado y crisis institucionales erosionan estabilidad regional.
• La influencia de Rusia, China y Occidente redefine equilibrios políticos.
Addis
Abeba — África
atraviesa un periodo de debilitamiento institucional marcado por conflictos
internos, golpes de Estado y la creciente injerencia de potencias extranjeras
que compiten por influencia estratégica en el continente. Diversos países enfrentan
crisis políticas y militares que han deteriorado la gobernabilidad, mientras
actores globales buscan ampliar su presencia económica y geopolítica en
regiones clave.
En los
últimos años, naciones del Sahel y África Occidental han experimentado rupturas
constitucionales, insurgencias armadas y fracturas sociales que complican los
procesos democráticos. A ello se suma la fragilidad económica derivada de
dependencia de materias primas y vulnerabilidad ante choques globales.
La
intervención indirecta de potencias como Rusia, China, Estados Unidos y países
europeos ha intensificado disputas por recursos naturales, acuerdos militares y
proyectos de infraestructura, generando un escenario donde la competencia
geopolítica influye en decisiones internas.
Especialistas
en relaciones internacionales advierten que la combinación de conflictos
domésticos y rivalidades externas podría profundizar la inestabilidad si no se
fortalecen instituciones regionales y mecanismos multilaterales africanos.